Cuando menos en lo que resta del sexenio la pretendida maximización
de la renta petrolera deberá esperar tiempos mejores, porque el
panorama actual es por demás deprimente y va para largo: el precio del
crudo de exportación se mantiene a la baja, al igual que el volumen de
producción, las finanzas de Pemex no soportan ya el saqueo hacendario y
la supuesta salvación del país (léase la reforma energética) se modifica un día sí y el siguiente también.
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