La
reformaenergética promovida por el actual inquilino de Los Pinos fue la puntilla para la propiedad del Estado en esa materia, porque la paulatina, pero sostenida, privatización del sector inició desde el momento mismo en el que el régimen neoliberal se instaló en la residencia oficial, tres décadas atrás. Desde entonces, y contra viento y marea, seis vendedores (de Miguel de la Madrid a Enrique Peña Nieto) participaron en el desmantelamiento sectorial, con la decidida participación del gobierno estadunidense y el gran capital autóctono y trasnacional.